martes, 15 de enero de 2013

"Carne magra con una tapa crujiente", una publicidad que utiliza el envejecimiento ¿Qué opina usted?

El siguiente comercial utiliza el envejecimiento para resaltar las características de una marca de pasteles de carne en Australia, la cual se "inspira" en el cuerpo femenino para comentar un producto de consumo. Es una publicidad un poco bizarra, aunque creativa, que al final logra su cometido: sorprender.

Su eslogan es "Carne magra con una tapa crujiente" ("Lean meat with a crusty top"), con lo cual logra crear un choque de sentidos:

           

Un cuerpo joven, seductor, "firme", con un rostro anciano, es un cuestionamiento al sentido común del envejecimiento ¿Acaso es posible que una mujer mayor tenga ese cuerpo? La respuesta es... ¿no? ¿si? ¿en el futuro?

El comercial es una exageración burlesca del envejecimiento activo (de hecho, una burla de la vejez) y una comparación directa, sexista y machista, de un objeto de consumo con el cuerpo femenino. La agencia de publicidad que lo realizó es Market Force de Australia.

         

Usar lo femenino en la publicidad


Usar lo femenino en la publicidad no es nada nuevo, muy temprano en el Siglo XX la creatividad al servicio de las mercancías encontró en la mujer el estereotipo perfecto para representar los objetos de consumo como objetos de deseo.

Jean Baudrillard afirma acerca de esta "seducción" que:“la liberación sexual, como la de las fuerzas productivas, no tiene límites. Exige una profusión realizada, sex affluent society. No podría tolerar la escasez de bienes sexuales como tampoco de bienes materiales. Ahora bien, esta continuidad y esta disponibilidad utópicas, sólo puede encarnarlas el sexo femenino. Por eso todo en esta sociedad será feminizado, sexualizado bajo el modo femenino,los objetos, los bienes, los servicios, las relaciones de todo género – en la publicidad, el efecto no es tanto añadir sexo a una máquina de lavar (esto es absurdo) como conferir al objeto esta cualidad imaginaria de lo femenino, de estar siempre a voluntad, nunca retráctil, nunca aleatorio” (Baudrillard, 1989: 31) - Baudrillard, Jean (1989) De la seducción. Cátedra. Madrid. 1995 -

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